
miércoles, 11 de agosto de 2010
oso panda
El oso panda o panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) es una especie de mamífero del orden Carnivora y, aunque hay una gran controversia al respecto, los últimos estudios de su ADN lo engloban como miembro de la familia de los osos (Ursidae), siendo el oso de anteojos su pariente más cercano, si bien este pertenece a la subfamilia de los tremarctinos. Por otro lado, el panda rojo pertenece a una familia propia e independiente; Ailuridae. Nativo de China central, el panda gigante habita en regiones montañosas como Sichuan y el Tíbet, hasta una altura de 3.500 metros.
Está en peligro crítico de extinción; la especie está muy localizada. Con 1.600 viviendo en las selvas y 188 en cautiverio (estadísticas 2004 - 2005), reportes demuestran que la cifra de pandas viviendo en libertad va en aumento.[2] El oso panda es el símbolo de WWF (Fondo mundial para la protección de la naturaleza) desde 1961.
El principal alimento del panda es el bambú (en torno al 99% de su dieta), aunque también se alimenta de frutos, pequeños mamíferos, peces, e insectos.[3] Es un buen trepador, aunque rara vez se le ve en los árboles. Se adapta a la cautividad y gracias a su pelaje soporta fácilmente las condiciones invernales de su hábitat.
Está en peligro crítico de extinción; la especie está muy localizada. Con 1.600 viviendo en las selvas y 188 en cautiverio (estadísticas 2004 - 2005), reportes demuestran que la cifra de pandas viviendo en libertad va en aumento.[2] El oso panda es el símbolo de WWF (Fondo mundial para la protección de la naturaleza) desde 1961.
El principal alimento del panda es el bambú (en torno al 99% de su dieta), aunque también se alimenta de frutos, pequeños mamíferos, peces, e insectos.[3] Es un buen trepador, aunque rara vez se le ve en los árboles. Se adapta a la cautividad y gracias a su pelaje soporta fácilmente las condiciones invernales de su hábitat.
oso panda
El oso panda o panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) es una especie de mamífero del orden Carnivora y, aunque hay una gran controversia al respecto, los últimos estudios de su ADN lo engloban como miembro de la familia de los osos (Ursidae), siendo el oso de anteojos su pariente más cercano, si bien este pertenece a la subfamilia de los tremarctinos. Por otro lado, el panda rojo pertenece a una familia propia e independiente; Ailuridae. Nativo de China central, el panda gigante habita en regiones montañosas como Sichuan y el Tíbet, hasta una altura de 3.500 metros.
Está en peligro crítico de extinción; la especie está muy localizada. Con 1.600 viviendo en las selvas y 188 en cautiverio (estadísticas 2004 - 2005), reportes demuestran que la cifra de pandas viviendo en libertad va en aumento.[2] El oso panda es el símbolo de WWF (Fondo mundial para la protección de la naturaleza) desde 1961.
El principal alimento del panda es el bambú (en torno al 99% de su dieta), aunque también se alimenta de frutos, pequeños mamíferos, peces, e insectos.[3] Es un buen trepador, aunque rara vez se le ve en los árboles. Se adapta a la cautividad y gracias a su pelaje soporta fácilmente las condiciones invernales de su hábitat.
Está en peligro crítico de extinción; la especie está muy localizada. Con 1.600 viviendo en las selvas y 188 en cautiverio (estadísticas 2004 - 2005), reportes demuestran que la cifra de pandas viviendo en libertad va en aumento.[2] El oso panda es el símbolo de WWF (Fondo mundial para la protección de la naturaleza) desde 1961.
El principal alimento del panda es el bambú (en torno al 99% de su dieta), aunque también se alimenta de frutos, pequeños mamíferos, peces, e insectos.[3] Es un buen trepador, aunque rara vez se le ve en los árboles. Se adapta a la cautividad y gracias a su pelaje soporta fácilmente las condiciones invernales de su hábitat.
lam serpiente de dos cabezas
Que las serpientes tienen un peligroso veneno que puede acabar con la vida de cualquiera lo saben todas las especies de animales en el mundo. Muchos depredadores acaban en el estómago de estos ejemplares a pesar de ser más pequeños. La Laticuada colubrina amenaza a sus víctimas con sus dos cabezas.
Este ejemplar ha conseguido simular una doble cabeza en el fondo de su cola. De hecho, la similitud entre el inicio y el final de su cuerpo. Esta serpiente marina es sólo una de las 65 serpientes marinas que se extienden en las aguas tropicales del hemisferio sur que abarca África y el Golfo de Panamá. El descubrimiento ha sido popularizado por la revista Marine Ecology tras unas investigaciones en Indonesia. El explorador que la ecnontró se quedó paralizado ante la primera cabeza de la serpiente que lo vigilaba con cuidado, mientras que una segunda cabeza descansaba entre el coral
Los científicos han confirmado que el desarrollo de esta similitud, más propio de una iguana que de una serpiente, se debe a una estrategia de defensa necesaria cuando este ejemplar decide atacar. Es otra de las claves que diferencia a estas serpientes de las cobras marinas, ya que ambas ostentan un poderoso veneno bajo su piel.
Por si algún ávido lector tiene la mala suerte de encontrársela, debemos recordar sus colores y composición. La cola y la cabeza tienen rayas amarillas y negras de colores espesos y profundos. A simple vista, el resto del cuerpo recuerda al de una cebra, franjas blancas y negras que le aportan un toque exótico a este venenoso ejemplar.
Este ejemplar ha conseguido simular una doble cabeza en el fondo de su cola. De hecho, la similitud entre el inicio y el final de su cuerpo. Esta serpiente marina es sólo una de las 65 serpientes marinas que se extienden en las aguas tropicales del hemisferio sur que abarca África y el Golfo de Panamá. El descubrimiento ha sido popularizado por la revista Marine Ecology tras unas investigaciones en Indonesia. El explorador que la ecnontró se quedó paralizado ante la primera cabeza de la serpiente que lo vigilaba con cuidado, mientras que una segunda cabeza descansaba entre el coral
Los científicos han confirmado que el desarrollo de esta similitud, más propio de una iguana que de una serpiente, se debe a una estrategia de defensa necesaria cuando este ejemplar decide atacar. Es otra de las claves que diferencia a estas serpientes de las cobras marinas, ya que ambas ostentan un poderoso veneno bajo su piel.
Por si algún ávido lector tiene la mala suerte de encontrársela, debemos recordar sus colores y composición. La cola y la cabeza tienen rayas amarillas y negras de colores espesos y profundos. A simple vista, el resto del cuerpo recuerda al de una cebra, franjas blancas y negras que le aportan un toque exótico a este venenoso ejemplar.
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